El lado B de ser madre

Ser madre es un regalo maravilloso de la vida, la oportunidad de experimentar la felicidad más grande, la dicha con la que toda mujer sueña desde pequeña “convertirse en madre” si, estas son palabras con las que crecimos todas, “el día que te cases y tengas tus hijos serás una mujer realizada”, “el día que te conviertas en madre conocerás el verdadero amor eterno” si, definitivamente nuestras madres y abuelas no mintieron, sin duda convertirte en mamá es una experiencia inigualable aunque a veces poco gratificante.

Cuando nuestras madres nos dijeron que estar embarazadas era una bendición, nunca mencionaron los terribles cambios de humor, las nauseas o lo cansado que puede llegar a ser voltearte en tu cama mientras duermes. Nadie te habla de ese lado B de ser madre, nadie quiere decir lo cansada que se siente de cuidar al bebe todo el día, nadie habla de la frustración que conlleva el convertirte en madre aunque no sea de tiempo completo, las mujeres prefieren guardar esos sentimientos pues no son socialmente bien vistos, pocas mujeres se atreven a decir lo difícil que ha sido compaginar el rol de madre con el rol de mujer profesionista, pocas mujeres hablan de sus grandes deseos por salir corriendo y tirar la toalla.

Convertirte en madre es ya un acto heroico, sufrir de las complicaciones en el embarazo y el alumbramiento, pasar por las terribles contracciones, recuperarte de una cesarea (si es el caso) mientras amamantas y cuidas a un bebe que llora todo el tiempo, si a esto le sumamos la gran presión social que implica el que a partir de ese momento tendrás los ojos de otras mujeres puestos en ti para juzgar y corregir cada paso que das en tu papel de madre, es aterrador.

Las mujeres nos hemos encargado a lo largo de muchos siglos a calificar de buena o mala madre a otra mujer solo por el hecho de ser mujer, es decir, si no aprueban el sistema que llevas para educar a tus hijos, serán las primeras en saltar y decir “Eso que haces NO es lo más correcto, los niños aprenden de esta forma” el hecho de que a ti te funcione un sistema no quiere decir que puedas desaprobar uno distinto. Es increíble como nosotras mismas somos las causantes en hundir a nuestro genero cuando deberíamos de compadecer y saber por experiencia propia que ninguna es mejor mamá que otra y, que la trillada frase “nadie estudia para ser madre” es completamente cierta.

Las mujeres hemos cambiado, ya no somos como lo eran nuestras madres o abuelas, la mujer de hoy además de realizarse como madre, también quiere destacar en el ámbito laboral y social, las mujeres de antes eran condenadas a dedicarse a su hogar al 100% dejando atrás sus sueños e incluso su vida personal, las mujeres de antes no tenían amigas, ¿por que? “Por que no tengo tiempo”

Hoy por hoy el mundo gira 100 veces más rápido que en el tiempo de nuestras madres y abuelas, hoy la sociedad nos exige ser unas súper mamás, pero también unas súper profesionistas, tener un cuerpo súper fitness, y además cumplir con todos los compromisos sociales que se presenten, es decir, la mujer millennial esta revolucionada y va al mil por hora, se vale gritarle al mundo que a veces no eres la súper woman que todos pretenden que seas y que solo eres una mamá pro activa que acepta y convive con la maravillosa experiencia de ser madre y con la difícil tarea de llevarlo a cabo día a día.

La millennial mom es multitasking y como tal debemos manejar de la mejor forma la realidad de ser madre, la verdadera, la que no nos contaron cuando éramos niñas, esa realidad que implica alimentar a tu baby mientras haces una llamada a tus proveedores y escribes al mismo tiempo el final de tu reporte mensual, esa realidad que implica levantarte a las 4 am para dejar papillas listas, pañalera y tu almuerzo con la esperanza de terminar a tiempo la rutina de cárdio para llegar y dejar a tu hijo en la escuela, y después partir a la oficina.

En la medida en que aceptemos que ser madres no es lo que necesitamos para realizarnos y que tampoco es pura miel sobre hojuelas, lograremos disfrutar a plenitud esta faceta de nuestras vidas, el aceptar nuestras debilidades como madres, nuestros fracasos y sobre todo liberarnos de la culpa de sentirnos malas madres por exponer abiertamente nuestros pensamientos humanos y realistas de ese lado que todas padecen y pocas aceptan, el verbalizar tus sentimientos de enojo, de cansancio y frustración, no te hace mala madre y tampoco tiene una connotación de falta de amor hacia tus hijos.

Detrás de una madre hay un intenso estado de inestabilidad o desequilibrio emocional, hay quienes lo resuelven y quienes lo aceptan. Las emociones se magnifican, los cuadros de estrés se hacen más caóticos, postergar aspiraciones académicas o profesionales es un sacrificio que muchas mujeres piensan que tendrán que hacer para convertirse en madres. La realidad es otra, todo depende de ti, de respetar tus sueños, aceptar y comulgar con la difícil tarea de ser madre sin dejar de lado todas y cada una de las cosas que te llenan como persona.

No permitas que nadie califique tu forma de educar y guiar a tus hijos, no permitas que nadie obstaculice tu camino. Ser madre no es sinónimo de perfección, es sinónimo de amor incondicional y disposición total para criar de la mejor manera a ese ser que trajiste al mundo y que sin duda es el único que te enseñará a base de práctica como ser una millennial mom y no morir en el intento.

Comparte con nosotras tus experiencias.

 

Paulina Martínez

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